YouTube ha debido enfrentar varios problemas en los últimos años. Uno de ellos les ha significado enemistarse con las principales agencias de publicidad en el mundo, incluso algunas de ellas han cortado de forma momentánea sus campañas en la plataforma por estos conflictos.

¿Qué podría ser tan grave como para que grandes anunciantes huyan de YouTube? Bueno, a principio de 2017, un reportaje reveló que varios anuncios del gobierno de Gran Bretaña aparecieron en videos cuyos mensajes de odio e intolerancia rozaban con el terrorismo. Havas, una de las agencias digitales con mayor facturación, explicó el retiro de sus anuncios de las marcas que administra, debido a que “Google no garantiza que los anuncios publicitarios se clasifiquen y se presenten con la suficiente rapidez y con todos los filtros adecuados”.

En aquella oportunidad YouTube anunció cambios en su plataforma, pero a principios de este año, otra denuncia les golpeó en la cara: acusaron a YouTube de facilitar la explotación sexual de niños en su plataforma, esto debido a que las recomendaciones del algoritmo de YouTube ayudaba a los pedófilos a contactarse entre sí (utilizaron los comentarios para generar una comunidad), intercambiar información y dar con videos similares de niños haciendo deporte o en trajes de baño, en los cuales aparecían anuncios de grandes marcas. Esto llevó a que empresas como Disney, Nestlé, Purina, McDonald’s, Fornite, entre otros, retiraran su publicidad de inmediato de YouTube. 

Google catalogó como “abominable” lo que acontecido  y tomaron acciones inmediatas, borrando miles de cuentas y canales, proporcionando información a las autoridades y señalaron que seguirán trabajando para detectar este tipo de abusos con mejor prontitud, pero el daño ya estaba hecho.

¿Qué está haciendo YouTube para frenar este tipo de acciones?

Según Bloomberg, ya están en marcha algunos cambios, el primer de ellos es cambiar completamente la forma en que se mide el éxito de un video, más allá de solo las visitas y likes, ahora pretenden dar más relevancia a la calidad de ellos.

Según una fuente de Bloomberg, YouTube ya no solo mide qué videos ve un usuario, sino otras acciones que realiza en ella, como dejar comentarios o leerlos. Este cambio en la forma de medir los resultados de cada video busca evitar que videos de mala calidad o potenciales abusadores puedan conseguir patrocinio a través de anuncios.

Ahora bien, determinar qué contenido es de “calidad” o “responsable” es una tarea compleja. Videos del polémico youtuber Logan Paul pueden generar millones de visitas y bastante tiempo de reproducción, pero algunas marcas pueden catalogarlo de conflictivo.  Por otro lado, ¿qué sucede cuando un video de calidad recibe miles y miles de dislike en respuesta a una acción coordinada para sabotear ese contenido?

La tarea es gigante y el tiempo es bastante escaso. Mientras quedamos expectantes a la respuesta oficial que pueda traer YouTube para hacer de su plataforma, una más saludable para anunciadores y visitantes.