PERITO PSICOLÓGICO

La pericia psicológica permite informar el estado en el que se encuentra la salud mental de una persona y sus capacidades. En Centro Psiquis contamos con peritos acreditados por la Corte de Apelaciones de Santiago para realizar peritajes psicológicos.

Especialidades

Evaluación Judicial

El perito se puede definir como la persona que posee los conocimientos científicos, artísticos o prácticos y que, a través de la denominada prueba pericial ilustra a los tribunales con sus conocimientos propios, para la existencia de mayores elementos de juicio, informando bajo su juramento (Rodríguez, 1991).

Con la reforma procesal penal se requiere de peritos psicológicos para ejecutar pericias que permitan a los diversos actores jurídicos tener el asesoramiento adecuado en cada caso.

El psicólogo, por su parte, en su papel de perito, posee la experiencia y profesionalismo necesarias que mediante una evaluación, informe pericial y su defensa, aporta a los tribunales información que contribuye a la toma de decisiones por parte de los tribunales. Las pericias psicológicas sirven para evaluar estado psicológico para diversos fines como custodia de menores, resistencia a juicios, daño psicológico, etc.

Evaluación de Personalidad

La personalidad es aquel conjunto de características, cualidades o virtudes, que hacen diferentes a las persona, reflejando el comportamiento, el modo de ser y la imagen que cada uno proyecta, mostrando quien es en realidad la persona.

Los dos componentes esenciales de la personalidad son el temperamento, el cual es heredado, genético, y el carácter, que se va modificando con el tiempo.

Hoy en día se sostiene que la personalidad es un sistema de pautas duraderas de percibir, pensar y relacionarse con el mundo y con uno mismo.

APARECEN VARIAS VENTAJAS CUANDO QUEREMOS EVALUAR NUESTRA PERSONALIDAD:

Conocernos a nosotros mismos, entender aspectos de nuestra vida, nuestras conductas, debido a qué hacemos lo que hacemos, que hace que interactuamos de cual o tal manera, cómo reaccionamos ante las diversas situaciones, cómo expresamos o recibimos los afectos, todo lo cual nos permitirá entendernos y tomar las acciones para potenciar o corregir aquellos aspectos que nos interesan.

En Centro Psiquis contamos con profesionales con una amplia experiencia en Evaluaciones de la Personalidad para particulares o instituciones.

Habilidades Parentales

A nuestro Centro, diversos juzgados de familia, la OPD (organización de protección de la infancia), abogados de estudios jurídicos y particulares, han encomendado la tarea de Evaluar psicológicamente a padres y a realizar Terapia de Habilidades Parentales.

Una vida adulta más plena estaría determinada por factores protectores de la primera infancia, como el apego seguro, la estimulación temprana en lo afectivo, sensorial y motor, por lo tanto reconocer y desarrollar los factores protectores podrían hacer la diferencia en la vida de una persona.

Las dinámicas relacionales deberían estar fundadas en la capacidad de generar control parental estableciendo límites, construyendo vínculos saludables y seguros, cuidando y potenciando el desarrollo biológico, psicológico y social de los niños.

Sugerir custodia, medidas de visita o una medida de protección, no es una tarea fácil. Hay que contar con la mayor cantidad de información e intervenir de la forma más adecuada para cada caso, antes de aconsejar una decisión tan transcendente en la vida de un menor.

La Convención Internacional de los derechos de los niños busca garantizar el bienestar, la salud y el desarrollo sano de los niños al procurar que tengan el máximo de oportunidades para desarrollarse sanamente. Una garantía de lo anterior sería una adecuada parentalidad.

Centrar el diagnostico en lo que el niño dice, en vez de evaluar las capacidades de los adultos, es injusto y re victimiza al menor. El mal trato sería consecuencia de la incapacidad de los adultos por diversas circunstancias, como características de personalidad, vivencias, etc.

La teoría sistémica familiar y la psicología del desarrollo se han combinado para ir más allá de la díada "madre-hijo(a)" a la tríada "madre-padre-hijo(a)", postulando que el niño(a), desde el momento de su nacimiento, está expuesto e inserto en contextos relacionales más amplios que estrictamente diádicos, y que a partir de los tres o cuatro meses de edad es capaz de distribuir su atención entre ambos padres, de manera que las relaciones triangulares se vuelven parte importante en su desarrollo.

Cuando la tríada logra una interacción de calidad, se postula que presenta una "alianza cooperativa", la cual describe a familias cuyos miembros participan, logran coordinarse "suficientemente bien" en torno a una tarea conjunta, respetan sus roles e intercambian afectos positivos.

La "alianza conflictiva", por su parte, describe a familias cuyos miembros compiten, lo que se expresa a través de un conflicto que puede ser abierto o encubierto. Los padres no son capaces de coordinarse "suficientemente bien" para llevar a cabo la tarea, interrumpiéndose, provocando quiebres en la interacción y compitiendo por obtener la atención del niño(a).

Por último, la "alianza desorganizada" describe a familias que muestran interacciones que se caracterizan por la exclusión de uno de sus miembros y que a pesar de sus esfuerzos, no logran coordinación, cohesión ni contacto emocional entre sí. Ha sido ampliamente reportado en investigaciones que la presencia de sintomatología depresiva en las madres disminuye sus niveles de reciprocidad, sincronía y coordinación con su hijo(a), comprometiéndose la capacidad diádica y tríadica que permite la regulación afectiva. Asimismo madres que presentan altos niveles de estrés refieren sentirse sobrepasadas frente a las demandas de sus hijos(as), estando menos disponibles para responder a sus necesidades.

Si bien el padre ha sido significativamente menos estudiado que la madre, su presencia tiene un impacto en las conductas de cada miembro de la díada madre-hijo(a) y en la calidad del intercambio emocional.

En relación con la presencia e involucramiento del padre, algunos estudios han planteado que esta varía de acuerdo a la relación que tenga el padre con el niño(a), su capital humano, su bienestar psicológico y fuentes de soporte social y estrés Por ejemplo, padres con mayor nivel educacional y cultural, son más capaces de proveer a sus hijos e involucrarse con ellos, mientras que padres con mayor sintomatología depresiva y estrés muestran mayores niveles de hostilidad, rechazo y estimulación inadecuada. Si bien, son múltiples los factores que pueden incidir en la funcionalidad o disfuncionalidad de la alianza familiar, son aquellos aspectos más cercanos al individuo los que parecen incidir de manera más directa, de manera tal que la salud mental de los padres, resulta un factor relevante a considerar en la evaluación de las interacciones familiares.

Control de la Ira

No apagues el fuego con bencina, aprende a manejar tu ira.

A todos en diversas circunstancias nos puede dar rabia una situación que encontramos injusta y nos frustra, pero tenemos que aprender a tener tolerancia a la frustración, a aceptar que no siempre las cosas se van a dar como nosotros queremos, a controlar nuestros impulsos a manejar y resolver los conflictos para evitar que la rabia se transforme en ira y se pierda el control, pudiendo generar graves consecuencias familiares y personales.

Los conflictos que genera en las personas la falta de control de la ira los afecta en el ámbito académico, laboral y familiar e incluso les puede afectar en el ámbito legal, ya que muchos de los delitos se cometen bajo la emoción de la rabia no controlada.

La idea no es esperar a que exista un problema, se pierda una relación de pareja, o a no ser ascendido o despedido en el trabajo por el mal manejo de los conflictos.

Aprender a no confrontar en un estado de activación emocional muy alto es una de las forma de controlarse, ya que “el que pierde el control siempre pierde”

Si se detecta perdida de control de impulso solicitar ayuda con un especialista.

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